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EL misterio de los Santos Inocentes marzo 4, 2009

Posted by coopegu in Formación.
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El Misterio de los Santos Inocentes
Yo soy, dice Dios, dueño de Tres Virtudes

La Fe es una esposa fiel.
La Caridad es una madre abnegada
en cambio, la esperanza es una hija pequeña.

Yo soy, dice Dios, el Dueño de las virtudes.

La Fe es aquella que contiene el bien por los siglos de los siglos .

La Caridad es aquella que se reparte por los siglos de los siglos
en cambio, mi pequeña esperanza es aquella
que se levanta todas las mañanas.

Yo soy, dice Dios, el Dueño de las Virtudes.

La Fe es aquella que se extiende por los siglos de los siglos
La Caridad es aquella que se distiende por los siglos de ls siglos
en cambio, mi pequeña esperanza
es aquella que todas las mañanas
nos da los buenos días.

La Fe es un soldado, un capitán que defiende su fortaleza,
una ciudad real
que marcha a Gascuña, que marcha a Lorena.
La Caridad es una medicina, una pequeña “madre teresa” de los pobres,
que cura a los enfermos, que sana a los heridos
a los pobres hombres del Rey
que marchan a Gascuña, que marchan a Lorena.
Pero mi pequeña esperanza es aquella
que les dice “buenos días” al pobre y al huérfano

Yo soy, dice Dios, el Señor de las Virtudes.

La Fe es una iglesia, una catedral enraizada
en el suelo de Francia.
La Caridad es un hospital, un Hogar que recoge
todas las miserias del mundo
Pero sin esperanza, todo esto no sería más que un cementerio.

Yo soy, dice Dios, el Señor de las Virtudes.

La Fe es aquella que está en vigilia por los siglos de los siglos
La Caridad es aquella que está en vigilia por los siglos de los siglos
En cambio, mi pequeña esperanza es aquella
que se acuestas cada anochecer
se levanta todas las mañanas
y la que desea realmente muy buenas noches.

Yo soy, dice Dios, el señor de esta virtud.

Mi pequeña esperanza es aquella
que se duerme cada anochecer
dentro de su camita infantil
después de haber hecho bien sus oraciones,
que todas las mañanas se despierta y se levanta
hace su oración con una nueva mirada.

Yo soy, Dice Dios, Señor de tres Virtudes.

La Fe es un gran árbol, es una encina enraizada en el corazón de Francia
y bajo las alas de este árbol la Caridad,
mi hija la Caridad
abriga todas las angustias del mundo
y bajo éste árbol,

mi pequeña esperanza no es más que un pequeño brote que se anuncia, al fin, al comienzo dela primavera

La Fe es un gran árbol un roble arraigado en el corazón de Francia.

Y bajo las alas de ese gran árbol la Caridad, mi hija la Caridad

ampara todos los infortunios del mundo.

Y mi pequeña Esperanza no es más que esa pequeña

promesa de brote que se anuncia justo a principios de abril.

y cuando se ve el árbol, cuando miráis el roble,

Esa dura corteza rugosa y esas ramas que son

como un revoltijo de brazos enormes.

Cuando veis tanta fuerza y tanta rudeza, ese brote pequeño

y tierno ya no parece nada.

Es él el que parece alimentarse del árbol.

Pero es lo contrario, es de él de donde todo procede. Sin un

brote que apareció una vez, el árbol no existiría.

Sin ese brote, que tiene aspecto de poca cosa, que no parece

nada, todo eso no sería sino leña muerta.

Charles Peguy, El misterio de los Santos Inocentes

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