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Don Bosco, un Santo Alegre enero 25, 2010

Posted by coopegu in Comunicacion dia 4 de Junio.
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Santos tristes no existen: serían tristes santos, decía San Franciso de Sales.

Nos llama la atención su actitud de sencillez y de alegría que hace parecer fácil y natural lo que en realidad es arduo y sobrenatural.

Tanto cuando bromea, como cuando habla de cosas serias o cuando reza, Don Bosco da color a la vida y difunde alegría. Se podía ver en sus ocurrencias, llenas de agudeza y buen humor. No perdió el buen humor ni en el lecho de muerte: “Viglietti, dame un poco de café helado, pero que esté muy caliente”.

La alegría amplia y profunda que rezuma de la persona de Don Bosco es: el gozo de vivir, manifestado en lo cotidiano; la aceptación de los acontecimientos como camino concreto y atrevido para la esperanza; la intuición de las personas con sus dones y sus limitaciones para formar familia; el sentido agudo y práctico del bien; el don de la predilección por la edad juvenil, que abre el corazón y la fantasía hacia el futuro e infunde una flexibilidad inventiva para saber asumir con equilibrio los valores de los tiempos nuevos…

Fundó la “Sociedad de la Alegría” cuya finalidad consistía en tener alejada la melancolía y estar siempre alegres.

Cuanto más sufría, más alegre se mostraba.

La alegría es el “undécimo mandamiento de las casas salesianas”. Es uno de los grandes secretos del sistema preventivo. No se cansó nunca de repetir a sus jóvenes “Estad siempre alegres“, “Servid al Señor estando alegres”, “Vivid con la mayor alegría, con tal que no cometáis pecados”.

Don Bosco sabe que la forma de vida del muchacho es la alegría, la libertad, el juego. El muchacho debe ser amado y respetado en su espontaneidad.

Después de las oraciones de la noche y la palabra paternal de Don Bosco, rendidos, pero con el alma rebosante de alegría, los jóvenes se retiraban a descansar.

Sabía educar a sus jóvenes en el gusto por las satisfacciones y las alegrías íntimas, producto del debr cumplido, en experimentar la verdad del trinomio que le era tan querido: alegría, estudio-trabajo, piedad.

Don Bosco sabía preparar a los jóvenes a la “fiesta”; sabía hacerla vivir como un encuentro sacramental gozoso con Cristo.

La alegría es inseparable del mensaje cristiano. Los que viven en gracia de Dios están siempre alegres, y aun en medio de sus sufrimientos, tienen el corazón contento.

La pedagogía de Don Bosco es una pedagogía de la santidad y de la alegría.

Domingo Savio le dijo a Don Bosco: “ahora que he visto que uno puede ser santo también estando alegre, quiero absolutamente y tengo absoluta necesidad de ser santo.” Don Bosco le sugiere una constante y moderada alegría,el cumplimiento exacto de sus deberes de piedad y estudio, trabajar para ganar almas a Dios…

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